La tecnología de telefonía
celular ha cambiado al mundo. Ahora, la tendencia inalámbrica, una industria
de 5 mil millones de dólares, también ha alterado la manera como la gente se
comunica y hasta cómo se comporta. La historia comenzó en los laboratorios
de AT&T en 1947, cuando se empezó a trabajar sobre el concepto de "células".
Para entonces los científicos estaban adelantados a su tiempo, o por lo
menos a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), organismo que regula y
distribuye el espectro electromagnético (en 1947 la agencia no había
decidido cómo distribuir este espectro).
Marty Cooper, ex ejecutivo de Motorola, es a quien se atribuye la invención
del primer aparato telefónico celular en 1972. Él estaba decidido a probar a
la FCC que el invento funcionaba, pero a los burócratas les tomó más de una
década decidir cómo distribuir las licencias. Cuando finalmente lo hizo, tal
como expresa el emprendedor Craig O. McCaw, se produjo lo que este califica
como la “transferencia de riqueza del sector público al privado”. Con la
tecnología y los jugadores dispuestos, vinieron después otros problemas: el
mito de que el celular causaba cáncer de cerebro (a principios de los
noventa), que los aparatos eran para ostentosos y no para necesidades de
comunicación y el más grave de todos, los precios excesivos. Esto último
cambió en 1996 cuando ya la FCC había ampliado el espectro, ampliando la
posibilidad de competidores. Se inició una etapa de mejoramiento de la
calidad en redes y aparatos.
Pero el momento cumbre para la revolución
inalámbrica se dio en 1998 cuando AT&T introdujo la modalidad de las tarifas
planas y así se redujeron los precios. La situación cambió y era
inconcebible que alguien no tuviera un aparato celular. El servicio se hizo
tan conveniente, que algunos cambiaron las líneas fijas de los hogares. En
Estados Unidos se calcula ahora que en los últimos seis años los usuarios
inalámbricos se han triplicado a más de 158 millones.
Pero, vienen más innovaciones. Las mismas redes que hoy se usan para hablar
y enviar mensajes, permitirán la transmisión de películas y
videoconferencias. Los aparatos de TV y los de CD podrán ser conectados a
las redes inalámbricas, transformando también el mundo del entretenimiento.
Además, en un futuro bastante distante, se podrá llamar al refrigerador
conectado inalámbricamente para saber si es necesario comprar más leche. Los
emprendedores, ingenieros e inversores están trabajando en lo que será la
próxima revolución inalámbrica.


